Somos la salud del futuro

Que el ejercicio físico “es salud” es una idea que esta muy asimilada por toda la sociedad a día de hoy. A nivel científico se han demostrado los beneficios del entrenamiento de la fuerza por la salud y especialmente para frenar y reducir las patologías relacionadas con el envejecimiento.

Aun así, el entrenamiento de la resistencia (correr, ciclismo, natación, triatlón de corta y larga distancia) no se ha relacionado de forma directa con la mejora de la salud, o al menos la ciencia no se ha posicionado a favor de forma tajante.

En este artículo no querría demostrar la validez de la fuerza para mejorar la salud de las personas, pero sí abrir una nueva perspectiva hacia el concepto de salud; una perspectiva donde los deportes de resistencia quizás tienen un papel fundamental.

El concepto de salud ha cambiado mucho los últimos 120 años. La esperanza de vida se ha multiplicado por tres, y ha dado lugar a nuevas patologías que antes no existían: sarcopènia, cáncer, Alzheimer, osteoporosis.

Pero me gustaría hablar más de la salud mental, en especial de la depresión, uno de los grandes tabúes de la salud del siglo XXI, y de su consecuencia más extrema como es el suicidio.

La depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo, afectado además de 300 millones de personas. A pesar de que hay una predisposición genética, se está empezando a estudiar el papel preventivo y complementario, que incluso supera los efectos de los tratamientos farmacológicos clásicos.

Por lo tanto practicar deportes de resistencia quizás sea totalmente perjudicial para la salud, principalmente a niveles de sistema osteoarticular, si no se practica de forma controlada por profesionales especializados. No vale pasar de sedentarismo 100% a hacer Ironmans en tres meses porque «he visto un video por youtube».

Pero en el ámbito mental practicar deportes de resistencia es una terapia excepcional, insuperable por ningún fármaco. Después de cada entrenamiento nuestro cuerpo recibe una dosis enorme de hormonas del placer que favorecen el bienestar mental. Por otro lado mantiene la mente ocupada y estimulada como cualquier afición. Y no dejamos de lado la importancia del componente social de este tipo de actividades que evitan el aislamiento y las posibles consecuencias de la depresión.

Por un futuro de perosnas mayores, activas, sanas y con un buen estado mental; que puedan contar a sus nietos las batallitas de las carreras y retos que llevó a cabo durante su vida y que tanto le llenaron. Sí a los deportes de resistencia; sí a los retos y pruebas fuera de la zona de confort; si a una vida de experiencias.

Firmado: un futuro anciano motivado!

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